miércoles, 8 de octubre de 2025
Highlights. ‘Si miro al horizonte, puedo ver, como los coches se paran atascandomeeeee’. Ya les gustaría a Rubén y Fidel, o viceversa, tener delante una piel morena sobre la arena en estos momentos, tal y como cantaba ese grupo musical noventero implicitamente ya citado, pero no, el lugar en el que se encuentran actualmente ambos no es en una playa levantina, sino en ese atasco vespertino que se forma habitualmente en la A-7. Retención que está retrasando a los dos, cada uno en su automóvil, la llegada a una sede palmareña donde les espera un anfitrión que no está llorando en su habitación ni todo se nubla a su alrededor, como le pasaba a Jesulín, pero sí que se arrepiente de no haber ido al gimnasio por esperar a unos ñass que pasadas las siete y media no han hecho acto de presencia aún. Afortunadamente poco después, y aunque no en un forofa blanco como cantaba el de Ubrique, pero sí en un Dacia de ese color, es David el primero en hacer sonar el fonoporta franciscano aunque seguido muy de cerca por el top one emérito (Rubén) y por el top one vigente, un Fidel que es el verdadero muñidor de que se vaya a disputar un nuevo campeonato de esta competición gracias a su propuesta de venir hoy a Murcia aprovechando que al día siguiente es el día de la comunidad valenciana (rimas aquí). Lo curioso es que el hombre ha llegado con la clara intención de, independientemente de la hora a la que acabe el torneo, volver a su finalización a El Campello. No parece lo más sensato pudiendo pernoctar en Murcia y regresar al día siguiente con toda la tranquilidad a su casa, pero el segundón ha decidido no hacer un Mazón y tomar en serio esa alerta por lluvias en la provincia de Alicante que hay al día siguente. Alerta que David minusvalora como si estuviera en El Ventorro, aunque en este caso no precisamente por la influencia de estar con una rubia, sino quizá por aquella anécdota vivida junto a quienes le acompañan en el salón, unos Fidel y Rubén junto a los que vivió una de las alertas más falsas de la historia ña. La de aquel señor en Riópar que les instó a dejar el coche en el quinto pino y a continuar su ruta a pie debido a un futuro charco en el camino cuya profundidad real luego resultó estar tan lejos de la prevista como aquella estimación del tamaño del sapo hecha por un Fidel que en esta velada tiene algo que celebrar. El ‘joven’ del grupo acaba de cumplir años y por eso ha traído para cenar…bueno, realmente nada, pero probablemente para no eclipsar el gran motivo de celebración que es que Rubén ha sabido leer correctamente. Lo cual así dicho no parece gran cosa, pero es que hay que recordar que leer su examen era el único trámite que le faltaba al espinardense para lograr su título de técnico de hacienda. Eso sí, lo de leer no podía hacerlo aquí, resulta que en Valencia le cantaron aquello de ‘quiero tener tu presenciaaaa’ y hasta allí tuvo que desplazarse, pero no para leer a los examinadores, sino para conectarse telematicamente y leer a gente que estaba en Madrid. Un absurdo burocrático afortunadamente cumplido ya, de ahí que el montepinarense se presente para celebrarlo cargado de…de confianza en que en el frigo de Fran haya comida, porque lo más parecido que trae el hombre a algo de comer son los huevos cocidos, y pensar en que David vaya a tirar del carro alimenticio es como confiar en que Rubén pase por la ducha de forma diaria, un improbable. Y es que el hecho de no ir a la oficina incita al ña a mantenerse alejado de la alcachofa y eso ha llevado a que la frecuencia duchera del flamante técnico sea un nuevo tema de interés en las conversaciones ñaseras, como está ocurriendo en ese sofá en el que Rubén se niega a confesar el número de veces que abrió el grifo durante las dos o tres semanas que pasó solo en Torrevieja, alegando además que ‘es que no sudaba’. Algo que parece poco compatible para con el hecho de que en pleno octubre, y con las ventanas abiertas, Fran haya tenido que poner el ventilador de techo para detener los sudores de un acusado que, eso sí, asegura que ha acudido duchado a una sede en la que, a todo esto, se ha olvidado el tema de la comida. Porque aunque todos han visto que la encimera del anfitrión rebosa de bolsas de patatas fritas, nachos, todo tipo de latas, y envases de frutos secos y encurtidos, este ha dejado claro al resto que eso es para su fin de semana en una casa rural, y que el acceso a dichas viandas está más limitado que el del ña a la Alhambra aquel recordado día. Al menos el frigo de Fran alberga un par de pizzas y unas cuantas cervezas, los ingredientes mínimos que exige DavidPro para la disputa de la competición junto con esa Play y sus correspondientes mandos que Fran ha colocado bastante aceptablemente, pero que se encasquillan igual que Rubén intentando seguir el ritmo Duracell de un Míguel que sigue siendo incansable en sus salidas nocturnas. El acuñador del término ‘hasta que se nos salgan los ojos de las órbitas’ es fiel a ese lema cuando sale de copas, aunque todo el mundo le recuerda pronunciando dicha frase delante de una PS2 similar a la que ahora contemplan los cuatro ñass que están a punto de iniciar un nuevo campeonato, siempre que resuelvan antes algunos problemas. El primero ese mando cuyo gatillo se atasca ya de forma recurrente y que siempre le acaba tocando a David, seguido de esa epidemia que sufren los bolígrafos de la sede franciscana, estando la mayoría más secos que el de La Unión, y a ello se suma el nerviosismo de un Rubén que a diferencia de Jesús Vázquez lleva mal tener algo situado ‘a dos milímetros escasos’. En este caso es la pierna de un Fidel cuyas vellosidades se rozan con las de la pierna de un ña que se altera de una forma que demuestra no estar aún preparado para compartir piso con desconocidos, algo que va a tener que hacer dentro de pocos meses en Maaaaadrid mientras recibe la formación para su nuevo puesto de trabajo. Y volviendo a los problemas queda el más relevante, el hecho de que aún no se ha decidido el formato de una competición que además no tiene nombre. Por una vez todos los ña se muestran dispuestos a salir del conservadurismo de la dupla torneo estandar-torneo mundial/Eurocopa, pero realmente no recuerdan ningún otro formato de los que se disputaban años atrás. Es por ello por lo que acuden a esta web para descubrir que existieron tipos como el play off, el que iba por goles, y aquella extraña paja mental franera denominada ‘formato eliminatoria’ que ni siquiera el descompresor es capaz de entender ahora mismo pese a darle varias vueltas a las estadísticas. Al final el formato elegido es el que va por goles pero plantea dos inconvenientes para algunos jugadores, primero porque no quieren que su pareja les dure como a Sonia y Selena (toda la nocheeee), y además tampoco se muestran satisfechos con que en caso de empate haya que disputar prórroga y penaltis. En cuanto al primer aspecto están todos de acuerdo en modificarlo, de ahí que se celebre un sorteo de parejas que novedosamente dirige un Fidel al que le corresponderá como aliado David en el primer encuentro, partido que se iniciará sin haber aclarado si hay prórroga o no, y en el que el ínfimo nivel de los equipos elegidos no desmerece el de unos oxidados ña que celebran cada escasa ocasión de gol con unos agudos alaridos que, teniendo en cuenta que las ventanas siguen abiertas, pueden llevar a pensar a los vecinos que alguien está escuchando un disco de Ainhoa Arteta (rimas aquí) y Montserrat Caballé. Alaridos como los que quizá lleven años registrados en los archivos de una policía que si realizó alguna escucha telefónica en Montepinar, le sirvió para descartar a los cuatro ña que por allí pululaban como miembros de alguna organización delictiva, y en general de cualquier cosa que implique cierta organización. Lo más criminal de este grupo es la forma en que señores que podrían ser incluso abuelos se afanan delante de una consola de hace tres generaciones en manejar unos muñecos que representan a futbolistas que en su mayoría están ya retirados con el objetivo de que logren un gol. Como ese que consigue Fidel y que decide en su favor un partido que le deja en una buena posición teniendo en cuenta que su siguiente compañero será Rubén. La pareja top, para sorpresa de nadie, es la que se pone por delante en el marcador, y de hecho se pone tan contenta por el gol de Grenier que ambos se animan a cantar la canción del anuncio de Fructis de Garnier. No son conscientes del resorte mental que han activado en el cerebro de un Fran que enciende su altavoz bluetooth para escuchar dicha sintonía, algo en principio inofensivo, pero esto da paso a ese término que las organizaciones de derechos humanos califican como terrorismo musical. Una maniobra franera que en cualquier caso es ineficaz, porque ni la ayuda de unos hoy en día políticamente incorrectos Julio Iglesias y El Puma ('menuda hembra, cómo es, mucha experiencia hay que tener para domarla un poco'), ni la de una Sabrina cuyo ‘boys, boys’ resuena en casa Fran como lo hizo en el ‘Jimmy’ del Míguel, y abre un debate sobre la canción con la que se produjo el sabrinazo (la respuesta correcta es hot girl), son suficientes para desconcentrar a Rubén y a un Fidel que está como los senos de la italiana en nochevieja, que se sale. El problema inminente del alicantino es que le espera el acompañante que nadie desea, un Fran más pendiente de continuar ametrallando con la terrible playlist que de unas alineaciones en la que solo ve muñecos. Todo lo contrario que unos Rubén y David que descubren en su plantilla nada menos que a DiStefano, aunque obviamente el hombre está con la flecha para abajo. Todo lo contrario a lo que ocurre en el equipo rival con un Adebayor cuya flecha haría las delicias de Chendo, de ahí que cada vez que el futbolista toca el balón sea llamado Adenabor, todo ello mientras suena un irresistible '¿quien es ese hombreeeee?' en lo que está siendo el partido más eléctrico de la noche. Los goles se suceden en un estadio que quizá debido a esta alta tensión hasta sufre un apagón en una de las bandas, pero da igual, los jugadores entonan un ‘se le apagó la luz’ o un ‘sombra aquí y sombra allá’ cuando el balón transita por aquella parte del campo, y a seguir atacando al rival durante los 90 minutos del tiempo reglamentario que dan pasó a…¿una prórroga? ¿penaltis?. Así debería ser según el formato, pero como ya se comentó hay quien prefiere dejarlo en empate y no repartir puntos, un sacrilegio para un Fran que dado que la votación está 50-50, apela al factor ‘pro reo’ y decide que al no haber mayoría la norma no cambia y el duelo debe continuar. No sabe que le espera una tanda de penaltis en la que deberá lanzar el primero pero... ¿con qué botón hacerlo?. Puede parecer una pregunta estúpida para alguien que lleva 20 años jugando al mismo videojuego, pero estamos hablando de una persona con dificultad para usar unas gafas de bucear así que no debería sorprender verlo paralizado con el mando en la mano mientras su muñeco tottenhamiano languidece en el punto de penalti. Pese a ello su hermano no acaba de dar crédito de la situación y se recrea en el penoso hecho que está ocurriendo en lugar de indicar cuál es el botón a oprimir, de tal forma que Konami decide que está pasando demasiado tiempo y el penalti es lanzado por todo el centro para que el portero lo desvíe sin hacer absolutamente nada. En el resto de la tanda el intercambio de mandos provoca que los cables empiecen a enrollarse emulando la rasta de un Adebayor que pese a su desempeño durante 120 minutos no evita una derrota que se confirma cuando su compañero Soldado falla el último penalti. Para que luego enciendas la televisión y te aparezca una chica diciendo que ella no quiere negros, declaraciones que se producen en el programa que hoy en día mejor puede amenizar una cena ña, First Dates. Una cena que está a punto de ser un homenaje a aquella noche en casa de los Fernández en la que el menor de ellos intentó de forma involuntaria que la pizza hiciera un tirabuzón de 360° al sacarla del horno, quedando al final la cosa en un 180° con aterrizaje en el suelo de la cocina. En este caso es el hermano mayor el que durante la extracción pizzera suelta un alarido al quemarse que afortunadamente no viene acompañado de un chof porque la puerta de la cocina acude al rescate y le sirve de apoyo. Una ayuda que recuerda a la de ese señor que también fue a echar una mano pero no le fue tan bien, en ese suceso que periódicamente es recordado como el del mamporrero. No será la única historia reseñable durante la cena, destacando sin duda la de ese compañero de Rubén que no tenía ordenador, algo en principio comprensible, pero que en pleno confinamiento no podía trabajar porque ‘no tenía ordenador’ de tal forma que el rango de tareas que se le asignaban quedaba bastante reducido y tendente a cero, situación que se sostuvo en el tiempo durante meses y meses alegando que ‘no tenía ordenador’. Nada más adecuado por parte del hombre que, años después, cuando sus compañeros se ofrecieron a comprarle un regalo por su jubilación, pedirles ‘un ordenador para el chiquillo’. Una incongruencia similar a cuando Fidel dice ‘no tiene hambre’, que es justo lo que acaba de suceder. Su hermano ya sabe entonces que tiene que ir a la despensa a por más viandas, tirando en este caso de hemeroteca charcutera, y sacando embutido comprado en Los Almagros, pequeña y desconocida población que para sorpresa de todos Rubén afirma haber visitado, pero no para embargar como pudiera pensarse sino más bien para desembragar, repitiendo el modus operandi de cierto personaje que también gustaba de coger el coche para visitar pueblos como Totana, aunque con la diferencia de que en su caso la bajada del coche no era previa a la de pantalones. Y no a Totana, sino a los Alpes suizos, es a donde Fidel anuncia a todos que están invitados el próximo verano aunque sea al estilo Jesús Gil. Elsa va a participar en una competición de piragüismo el año que viene y puede ser un buen plan pasar unos días allí, aunque si revisamos cómo fue el último viaje que empezaron a organizar estos cuatro, al final será el Míguel el que acabe en un lago suizo animando a las piragüistas españolas de la misma forma que intenta animar Fran a Rubén de cara al cuarto partido. No porque el pre-técnico esté decaído, sino porque está en la hora de irse a dormir. Así que el anfitrión decide reproducir en su móvil el hit que le define (devórame otra vez), viniendose tan arriba como para anunciar que pueden ganar ese partido 4-0. Luego lo cambia por un más moderado 2-0, pero lo cierto es que la selección musical de ‘salsa progresiva’, brillante término acuñado por Rubén, le funciona a un descompresor que logra al fin su primera victoria con el Atalanta de unos Canini y Cigarini que obviamente son rebautizados como Perrini y Porrini. Cosas de la competición, apenas unos segundos después de esta victoria Fran pasa de ser el animador del ña para que no se duerma a dar por sentado que Rubén va a caer en breve en las garras de Morfeo. Su compañero de manta-vivencias David no lo tiene tan claro, sobre todo cuando ya le han clavado el primer gol, pero el optimismo franciscano es tan ciego que no se da cuenta de que al espinardense escuchar ‘son las cinco de la mañana’, aparte de recordarle la hora a la que prácticamente se ha levantado hoy, le activa tanto como si le tiraran un Red Bull. Y así, mientras Fran asegura que en breve se cerrarán las persianas de Rubén, este sigue vivito y goleando, recordando a las negras, y apalizando junto a Fidel a unos top manta, que se ponen filosóficos y retrospectivos. ‘¿Por qué somos tan malos? ¿Cómo es posible que siempre perdamos? ¿Cuánto hace que no ganamos un campeonato? ¿Yo 2009? ¿Tú también hace tanto?...’. Se llega así al último partido, el que decidirá si es Rubén o Fidel el ganador de esa noche. El primero tendrá como compañero el cansancio de un David que llega exprimido, y el segundo hará pareja con el paroxismo de un Fran que ya está usando lo peor de su arsenal musical. Y aunque la pareja rubendavidiana llega a adelantarse en el marcador, los hermanos remontan con un gol a bote pronto mientras Enrique Iglesias destroza las neuronas de unos ña que antes de irse llegan a cinco conclusiones universales que son innegables a la raza humana. Que Fidel es el ganador del primer torneo del campeonato, que este campeonato estará dedicado a los centros comerciales, ese lugar por el que pulula gente que no sabe sumar dos más dos y al que el ña acude a cortarse el pelo, que el árbol de su casa también necesita una buena poda, y los otros dos se me han olvidado….
Categoría:
centros comerciales
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